EL COVID Y LA EDUCACIÓN ADAPTADA A LA PANDEMIA
Debido a la crisis sanitaria provocada por el covid-19 el pasado año 2020, miles de estudiantes se vieron obligados a dejar de asistir a sus clases presenciales. En total se estima que fueron 1200 millones de estudiantes de 186 países diferentes, que vieron sus colegios cerrados y su educación limitada por la falta de medios.
La realidad es que la pandemia ha dejado en evidencia las grandes ventajas que nos pueden aportar las nuevas tecnologías, las cuales nos han permitido proseguir con las clases vía online.
Pero esto no ha sido posible para todos los alumnos, ya que muchos de ellos se han visto sin la posibilidad de proseguir sus clases por vía online debido a la falta de medios. Por lo que la educación para todos y el evitar el abandono escolar, son dos grandes retos a los que debemos hacer frente. El último informe que nos proporciona la UNESCO nos dice que durante la pandemia las desigualdades educativas han aumentado un 40% en aquellos países del mundo en el que el alumnado más vulnerable no ha sido apoyado. Por ello, la ONU nos dice que las inversiones en educación se deben proteger y que además los distintos gobiernos de las comunidades se deben de hacer cargo, y corregir lo que se conoce como brecha tecnológica
Aunque la tecnología tenga un gran papel actualmente en el campo de la educación, se reconoce que no siempre la tecnología es mejor, si no que también es necesaria la mejora de los procesos de aprendizaje y por consiguiente de los resultados de los alumnos, si no que toda esta tecnología se debe integrar en los procesos de enseñanza.
En conclusión, podemos sacar una idea en clave y es que no siempre más tecnología es mejor. La figura presencial del maestro es irremplazable ni tampoco lo es por tanto el aprendizaje socioemocional que provoca el contacto humano.





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